CategoríaCavando trincheras

Impresionante alegato.

Lo que reproduzco a continuación es sólo el comienzo, aún antes, el comienzo de la introducción.

Ya me has ganado, amigo. Tienes toda mi atención.

“Yo no soy progre. Al contrario. Soy tolerante, educado, católico, un padrazo estupendo, amante de la lectura y la gastronomía, un poquito culto (tampoco mucho) y, según algunos que me conocen, hasta buena persona.”

Extracto de La dictadura progre, de Pablo Molina.

Superioridad moral

Superioridad moral.

No lo soporto. Su arrogancia, su burla, creerse superiores a otros.

Pero la realidad no es lo que uno quiere, sino lo que es. Entiendo a los políticos que aparecen en el vídeo en mítines, porque desde esas tribunas uno dice cosas para vender un producto (su producto) y para que le aplaudan los borreguitos que tiene abajo.

A la que le viene bien un baño de realidad es al resto de la gente que aparece, a los que se creen que su pensamiento, sus ideas son MEJORES, que los demás son bobos de baba.

¿No lo serán ellos?

Toma, moreno, que decía el otro.

La luz pública

Me llega por whatsapp una cadena de esas típicas que no se sabe de dónde ha salido, de esas que me suelen poner muy nervioso.

En esta ocasión, me animan a apagar todas las luces de mi casa durante 20 minutos, porque “vamos a pagar un 33% más por la luz”. El argumento es que “lo permiten en plena ola de frío” , que así “sus pérdidas serán notables” y “que vean que sí tenemos voz”.

¿Nos hemos preguntado qué determina el precio de la electricidad? ¿Está regulado el sector o el Estado permite la libre competencia? ¿Pagamos impuestos por ella? ¿Cuántos impuestos? ¿De qué tipo son y por qué se impusieron?

¿Quién debe impedir que los precios suban? ¿Quién tiene que protegernos de las compañías eléctricas? ¿Deben hacer negocio las compañías con la luz? ¿Quién debe impedirlo? ¿Quién pagará la luz si no hay negocio?

Me temo lo peor. Me temo que el mensaje es que los políticos, el Estado es quién tiene que hacer todas estas últimas cosas. El mismo que provoca que paguemos por ese producto mucho más de lo que deberíamos pagar.

Pues entonces, preparaos, porque la pagaremos más cara y de peor calidad. Y la pagaremos todos, no solo los demás, sino todos, tú también. Pero tendremos el consuelo de que será luz pública. Y social.

Niños y niñas

Hello world!

Chicos y chicas (para padres despistados).

El tema está de moda. La ofensiva es intensa y muchos padres todavía no se han dado cuenta. O no lo tienen en cuenta. O prefieren no oírlo, no pensarlo, no imaginárselo.

Mientras, estos a lo suyo.

La verdad es que no apetece escucharlo, dan ganas de poner buena música, leer un buen libro y olvidarse de todo. Pero eso es lo que quieren.

Si tenéis estómago suficiente, escuchad.

 

Homenaje a un maestro

Cuando un maestro se retira, merece un homenaje. Y eso es lo que han hecho en La Contra TV.

Os lo dejo aquí, para contribuir, aunque sea modestamente, a la difusión de sus ideas y de los trabajos, siempre gratificantes, de La Contra TV.

Ayuntamientos y discriminaciones

La verdad es que si no fuera porque llevo tiempo leyendo noticias como esta y otras aún peores, pensaría que estamos en el día de los inocentes:

El ayuntamiento de Valencia discrimina a las mujeres.

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La mentira del año nuevo

Siempre me ha parecido que eso el año nuevo y de la nochevieja era algo de mentira.

Una vez pasado el aluvión de uvas, vinos espumosos, felicitaciones variadas que te llegan por el móvil, horteras en su gran mayoría, solamente queda felicitar el “año” a todo el que te encuentras, a veces hasta bien entrado febrero.

Pero, bien mirado, nada empieza en año nuevo. Los niños vuelven a las mismas clases que unos días atrás, y, curioso, están en el mismo curso. Y los demás, vuelven a las mismas rutinas que ayer, sin notar nada. Lo de los nuevos propósitos para el año nuevo es algo tan tonto, que nadie se cree, pues nunca cambia uno de rutinas de una noche para otra.

Cuando es año nuevo, de verdad, es en septiembre, solo que sin uvas.

Cómo hablarle

Son solamente dos minutos. Tan solo dos minutos para resumir lo importante de no bajar la cabeza, de no callar.

Ya está bien. Hace tiempo que se han traspasado todos los límites y ya es hora de hablar alto y de frente.

Reuniones escolares

Una reunión más. Y una menos, porque esta etapa de padre de chicos en el sistema escolar obligatorio va tocando a su fin. Afortunadamente.

Sensación de abandono, de hartazgo, me dejan estos eventos. La que me transmiten ellos, el cuerpo de profesores  y el equipo directivo, como se hacen llamar.

Entre los logros de la reunión, vaya como primero, está el que no se haya hablado nada de lo que van a enseñar a los chicos, ni cómo. Ni un solo minuto del tiempo fue dedicado a estas cuestiones relacionadas con la enseñanza.

Sí han reconocido que les es imposible hacer cumplir algunas de las normas fundamentales del colegio, como que los chavales no usen los móviles en las aulas, mientras se imparten las clases. Pero acto seguido, nos lanzan a los padres allí presentes, una batería de consejos para que nosotros evitemos que hagan mal uso de esas tecnologías, las nuevas tecnologías las siguen llamando, todas las horas del día.

Es decir, un grupo de profesores  que aún llaman nuevas tecnologías a lo que sus alumnos usan desde que naces, que a duras penas son capaces de proyectar una presentación en un aparato corriente, que apenas entienden el funcionamiento de una simplona plataforma web que tenemos para comunicarnos y que los padres llevamos en el móvil, que se declaran incapaces de controlar el uso que hacen de sus móviles veinte alumnos  en un aula (tienen sus trucos, dicen), se atreven a decirnos lo que tenemos que hacer en casa y fuera de casa con ellos.

Zapatero, a tus zapatos.

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