Esto es un relato de una muerte, un suicidio anunciado, predicho. La muerte de un país, muchas veces intentada, ahora ya conseguida.

Esto no es un relato de mis opiniones políticas, porque, por capricho legal, no puedo tener opiniones políticas, así que son los hechos que veo y los pensamientos de las personas que me rodean, física o virtualmente.

Ayer, día 1 de octubre de 2017, fue el día de la rendición incondicional. A las nueve de la mañana, hora en que abrían los colegios electorales del referendum ilegal en la región española de cataluña, todavía quedaba una esperanza, pequeña, pero esperanza entre quienes pensaban que el Estado, el Gobierno, impondría su poder, su fuerza y la fuerza de la ley.

No ocurrió eso.

Lo que ocurrió es que unos pocos servidores de la ley (recuerda otros episodios de la época imperial y colonial) hacían su trabajo con abnegación, coraje y rodeados, abandonados, que no serviría para nada porque estaban solos.

A medida que avanzaba la tarde, todo se hacía más claro. El gobierno no había movido un dedo, y no lo haría. Se había consumado un acto ilegal contra la integridad del país, y no se había (querido) impedir.

La rueda de prensa del presidente de ese gobierno no dejó lugar a dudas. Negó todo lo que la gente había estado viendo durante todo el día y no anunció ninguna medida. Cero.
¿Motivos? Tampoco los dio.

Día 1 desde la rendición.

El gobierno no ha dicho nada. Solamente ha convocado a los partidos de la oposición (2), que le apoyan con la boca pequeña. Uno pide la activación de un artículo 155 de la constitución, tímida medida para parar el golpe y el otro pide diálogo con los golpistas, diálogo inmediato. Imagino que si les entran a robar en su casa y a violar a su mujer, una vez perpetrados ambos delitos, piden diálogo inmediato. Seguro.

Otro partido de la oposición,  que quiere instaurar el socialismo del siglo XXI, con todo lo que eso significa, se dedica a recordar los episodios que ocurrieron hace 80 años, deliberadamente. Saquen ustedes conclusiones.

Los golpistas, a su vez, dicen que siguen adelante, y se suman los de otras regiones, los primeros los de la región que aún tiene un grupo terrorista constituido como tal.

Europa y el mundo entero difunden una imagen del país, que deliberadamente hiere, supongo que para rematar la faena.

Los servidores públicos que se batieron por su país y su gobierno en el día de ayer, han sido expulsados del hotel en el que se alojan. Su gobierno les ha dejado abandonados otra vez y ni siquiera les deja volver a sus casas, a descansar junto a sus familias.

El rey no ha dicho nada. Nadie lo ha visto.

Continuará…