Lo que reproduzco a continuación es sólo el comienzo, aún antes, el comienzo de la introducción.

Ya me has ganado, amigo. Tienes toda mi atención.

“Yo no soy progre. Al contrario. Soy tolerante, educado, católico, un padrazo estupendo, amante de la lectura y la gastronomía, un poquito culto (tampoco mucho) y, según algunos que me conocen, hasta buena persona.”

Extracto de La dictadura progre, de Pablo Molina.