Resulta que los chavales de hoy, chavales normales, de una ciudad provinciana cualquiera, de la ESO de un instituto cualquiera, prefieren vivir en una dictadura a no tener sanidad pública.

Parece una broma, pero no lo es.

Tan interiorizados tienen los memes que les han ido metiendo poco a poco en la cabeza, tanto a ellos como a sus padres, que prefieren una dictadura.

Renuncian a poder gobernar sus vidas, renucian a su libertad y lo quieren fiar todo a alguien que les conduzca en la vida como él quiera.

Eso sí, le piden que no sea muy duro, que no les haga demasiado daño, por favor.

Este y no otro, es el resultado de la, según los profesionales de la enseñanza, tan admirable educación que tenemos.

Esto es lo que han creado.

Enhorabuena.