El gobierno asume que no puede pagar las pensiones

Más o menos, esa es el titular que nos dio un famoso diario, nada sospechoso de ser contrario al actual gobierno, hace unos días.

Aunque en la noticia se podía leer que, lo que realmente nos vende el gobierno, es la entrada necesaria en nuestro país de varios centenares de miles de inmigrantes cada año para poder asegurar el pago de las pensiones.

No es novedoso que se reconozca que el sistema de pensiones no da más de sí. Lo que sí resulta chocante es que se diga, abiertamente y por los mismos que lo negaban hace tiempo, que no se pueden pagar las pensiones, que no hay forma de hacerlo si no entra más gente en el sistema.

Así que, después de mucho tiempo, un gobierno asume que el sistema de pensiones español es una estafa piramidal. No lo llamarán así, pero eso es lo que es.

Sin embargo, no es eso lo que quiero destacar de esa confesión del gobierno, sino la trampa que nos intentan colar con la llegada masiva de inmigrantes.

Se nos dice que tiene que entrar gente en el sistema para poder pagar a los que cumplen la edad de cobrar, que es lo prometido. Como nosotros hemos hecho cada vez menos niños, nos faltan brazos en edad de trabajar a quienes quitarles lo suficiente para que los mayores cobren. Así que la solución es importar brazos que estén en edad de trabajar.

Pero la trampa no cuela.

Es evidente que la gente que entra no paga pensiones. Me refiero a que no viene con dinerito contante y sonante en el monedero para, desinteresadamente, donarlo a nuestros mayores actuales y futuros. Lo que paga las pensiones en este injusto y quebrado sistema, es la mordida en el sueldo de las personas que trabajan.

Luego no nos pagarán las pensiones los que entren en España, sino los que trabajen en España.

Pensando un poco más en el asunto, es fácil descubrir que tenemos a la mitad de los jóvenes que ya están aquí, que son españoles, en el paro. Es cierto que no han nacido muchos, pero de esos pocos, la mitad no trabajan.

Lo dicho, que no pagan las personas que están, sino las que trabajan. Y tenemos claro que el gobierno actual, y los que vengan, no harán políticas que permitan que se creen puestos de trabajo suficientes para todos, sino todo lo contrario. Con sus regulaciones, con su cada vez más asfixiante socialismo, el empleo se destruye a la misma velocidad que la riqueza de los ciudadanos, a la misma velocidad que se despilfarra en alimentar al leviatán estatal y a sus mamones, a la misma velocidad que los más aptos van escapando de aquí.

No hace falta más que ver que, el mismo gobierno que dice que no tiene dinero para pagar a los pensionistas, se afana para regalar dinerito fresco a todo el que entra, legal o ilegalmente, y no trabaja, extendiendo su red clientelar antes llamada estado del bienestar.

Lo opuesto a incentivar el empleo y la creación de riqueza.

Lo que este gobierno quiere que asumamos es que, asustados por nuestras pensiones, admitamos de buen grado que se produzca un relevo poblacional en España. Asustados por nuestro nivel de vida cuando seamos mayores, admitamos que nuestros hijos no tengan futuro y sean sustituidos por población que, sobrante o no en sus lugares de origen, está llamada a habitar la vieja Europa por las élites que así lo han planeado.

Creen que lo haremos, que lo asumiremos, que no nos plantearemos nada de lo anterior, que no se nos ocurrirá dudar de su palabra, que no se nos ocurrirán mejores sistemas de pensiones que el actual, que nos dejaremos arrastrar por su agenda presos del miedo, del adormecimiento, de la apatía o de la desesperanza.

Puede que sea así.

Puede que no.

Artículo original publicado en Tradición Viva

El Brigada Acorazado Escrito por:

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