Nadal como referente

Dando guerra

No quería yo entrar en el asunto de Nadal que tanta cola ha traído en las redes sociales, en los noticieros y en las charlas de bar (que todavía las hay), entre otras cosas porque me importan entre nada y menos todos los asuntos relacionados con los famosos y deportistas. Pero en días anteriores, unos y otros me han bombardeado con mensajes de admiración de tal calibre, que se diría que rayan la veneración al Nadal como referente.

Así que aquí estoy, para echar algo de leña al fuego.

Es evidente que como deportista, tenista en particular, el chico es un auténtico fuera de serie. Esforzado, sufridor, ganador, con espíritu de superación, elegante en el trato con el público, periodistas, árbitros y compañeros. Hasta ha tenido bonitos detalles con los recogepelotas. También hemos tenido alguna noticia de contribuciones meritorias a la comunidad, como alguna fundación y ayudas en casos concretos de catástrofes.

Ningún pero, pues, a su faceta tenística y pública.

Sin embargo, acertar a poner una pelotita en el lugar adecuado para que su contrincante no llegue a tiempo de darle no tiene especial mérito para hacer que alguien se convierta en un referente. Al fin y al cabo, otros deportistas hacen cosas iguales o parecidas, son también ídolos de masas y por eso no los tengo en los altares.

Algunos me dicen que no es solamente por lo del tenis, sino que el chico tiene bien amueblada la cabeza, tiene ideas que hacen que sea diferente a otros, que tiene sentido común (inaudito hoy en general), que no va por la vida de estrella, que es un tipo humilde y algunas cosas más.

Puede ser todo lo anterior cierto, es posible. Pero eso no lo hace diferente de muchos miles de personas que no conocemos. Así que me pregunto qué puede haber en él para que se me presente machaconamente como modélico.

Casualmente, hace no muchos días ha tenido la ocasión de demostrar que no es una copia exacta de muchos otros, que tiene criterio propio. Sabemos que uno de sus compañeros ha sido vilmente tratado como un apestado sin motivo alguno por unas autoridades tiránicas en el fondo y en las formas, e insultado, acosado, calumniado e injuriado por la antes llamada prensa.

Así que he consultado lo que el bueno de Nadal ha dicho y hecho sobre el asunto y el resultado es que su comportamiento y sus declaraciones distan mucho de ser un ejemplo moral. Porque decir que las normas están para cumplirlas, sin más añadido con lo que estamos viviendo y sabiendo, lo dice cualquier humano ovinoide que se informa exclusivamente por la Sexta o similares. Decir lo políticamente correcto en los tiempos en los que dudar, desmarcarte o hacer ver que piensas es exponerte a la cancelación, al escarnio, lo hace cualquiera que no quiere poner en riesgo su fama, su dinero, sus posibilidades de futuro. No tener palabras de consuelo para el débil y el que sufre lo hace cualquiera que no tenga compasión. Seguir jugando el torneo como si nada, aprovechando la ventaja evidente de que el favorito no juegue y sin que le importe el destino de sus compañeros, lo hace cualquiera al que le interesa no perder ninguna oportunidad.

Así que el hasta ahora correcto Nadal se ha convertido, a mis ojos, en alguien no solamente no digno de veneración, sino en peón, tal vez alfil, de los oscuros personajes que nos llevan por derroteros de los que no sacaremos nada bueno.

Para que alguien sea un referente para mí hace falta algo más que un clon sumiso al poder, temeroso de las consecuencias de sus palabras e insolidario con los compañeros.

A estas alturas alguno habrá pensado que cada uno puede pensar lo que quiera sobre las vacunas y…, pero esto no va de vacunas, pues otros compañeros han tenido que sufrir persecuciones injustas (aunque mucho menos mediáticas) en esas mismas tierras y en ese mismo momento, teniendo dosis completas en sus brazos.

Puestos a tener referentes, se me ocurren así, a vuela pluma, los cristianos perseguidos en Irak y olvidados por la cristiandad, el gallego arrestado por ir a misa durante el ilegal confinamiento de 2020, los padres que caen rendidos todas las noches después de trabajar duro y cuidar de su prole, los jóvenes que rezan a diario en la puerta de los abortorios intentando salvar vidas y almas o las viejecitas que tozudamente rezan el rosario a diario en mi parroquia y este año lloran mi ausencia.

Hasta el pobre Novak tiene un set más que Rafa.

Artículo original publicado en Tradición Viva.

 

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