Japón

El martes 6 de marzo los alumnos 5º de Primaria del Colegio Antonio Machado fueron a la Casa del Japón situada en Salamanca, en la plaza San Boal, donde vieron 2 vídeos: uno sobre las casas tradicionales y el otro sobre la vida cotidiana de un niño de primaria japonés.Las casas en Japón han cambiado mucho. Antes las casas eran de un solo piso, de madera y el suelo, de tatami, que es una planta entrelazada creando una rejilla que, si se pisa con zapatos de la calle, se acaba estropeando.Los japoneses duermen sobre unos finos colchones que se colocan sobre el tatami; por la mañana se recoge y se mete en el armario y de este modo queda libre la habitación para otras actividades como jugar o…

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Los sueños de Pablo.

Érase un niño llamado Pablo. Tenía diez años y vivía con una familia de acogida en Alicante. Su "familia" tenía una casa muy lujosa, pues tenían mucho dinero.Pablo era un niño pálido, delgaducho y no muy alto. Tenía el pelo castaño y los ojos oscuros. Sus labios destacaban como una mancha rojiza en mitad de un folio en blanco. Llevaba unas gafas azules que le tapaban casi toda la cara.La casa era blanca y amplia, muy amplia. En cada esquina había dibujado, en la pared, un personaje de un cuento popular y en cada pared el cuento era de un país.Su colegio "Franceis de Flom", era muy grande.Sus amigos deseaban todos los lujos que tenía Pablo, todos los videojuegos y videoconsolas del mundo, todos los megazords y superrangers de…

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Corriendo

Siempre me ha gustado correr. Calzarme las zapatillas, viejas si puede ser, un pantalón corto, una camiseta grande y que vaya por fuera del pantalón, y, sin más, empezar a correr. Lo he hecho, con interrupciones, desde aquellos lejanos tiempos en que estaba en el instituto y me llevaba la ropa en una pequeña bolsa de deporte para ir después de las clases de la tarde. Lo he hecho en la pista de la ciudad deportiva, siempre por la cuerda y en el sentido contrario a las agujas del reloj, en la carretera de "aldialba", empezando en el kilómetro tres y hasta "el mejorito", por el soto y hasta Bocacara, lo he hecho por el páramo sayagués, por senderos entre escobas, por el paseo marítimo de Las Palmas,…

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¡Ssshhh!

    Siempre entro cuando me voy a dormir. Primero en la de él y luego en la de ella, procurando no hacer ruido. Me paro junto a la cama, en silencio, y observo. Me detengo un momento a escuchar su respiración, hasta percibir un leve movimiento. A veces incluso me acerco hasta que vuelven la cabeza, suben una mano, o se dan media vuelta. Entonces me quedo tranquilo, salgo y cierro despacio la puerta, doy por finalizado el día y me marcho a descansar. Lo hago desde que nacieron, siempre con cierta angustia por si no respiran, y lo repito a diario, como un ritual. Comprendo que me quedan menos veces para hacerlo, porque sus figuras han crecido y cada vez llegan más abajo, hasta el final de…

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EL PASTOR

Despertó antes de que hubiese salido el Sol. Se levantó despacio, sin hacer ruido para no despertarla y salió de la estancia. Bebió un poco de leche, recogió un fardel que había dejado preparado antes de acostarse y salió afuera, abriendo los pulmones a la fría mañana. Sintió la humedad del rocío, notó al perro que se acercaba, recogió el cordero y comenzó a caminar.   Sabía que su viaje le llevaría toda la mañana, así que apretó el paso en cuanto sus pulmones se acostumbraron al aire frío que les quemaba. Por sus piernas no se preocupó, hacía mucho tiempo que le dolían a ratos, unas veces cuando estaba sentado a la lumbre y otras muchas después de pasarse el día caminando por el campo detrás del…

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El cementerio

Soplaba un terrible y frío viento del oeste y el sol corría a esconderse tras una loma cercana. Los dos vehículos aparcaron frente a la tapia descolorida del cementerio, algo retirados para dejar sitio a la comitiva que poco después llegaría. Los hombres quisieron bajar, pero él les dijo que siguieran dentro, que se resguardaran del frío todo lo que pudiesen. Así que, mientras ellos charlaban y se quejaban en voz alta unas veces y queda otras, él permanecía atento, mirando la bacheada carretera por donde tendrían que aparecer. Más de media hora después divisaría un coche funebre, seguido por un interminable reguero de coches repletos de gente venida de Madrid, de Ávila, de pueblos cercanos, a decir adios a un compañero, a un familiar... Mientras tanto, aguantaría…

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Homenaje

Abrí los ojos. Silencio. El teléfono sonó, como esperaba, y ya sabía lo que iba a oír. Fernando lo dijo de una vez, sin rodeos, sin saludar, con la voz entrecortada. Colgué asegurándole que enseguida me ponía en marcha. Carmen no preguntó, no le hizo falta. Mientras me duchaba, recordaba aquellos tiempos en los que éramos jóvenes, en los que nos abríamos al mundo. Recordaba a aquél muchacho de pelo negro, barbilla prominente y aspecto desaliñado que hablaba sin parar, caminando a mi lado por las calles de Salamanca, contando historias de su ciudad, de su tierra, conflictos que yo ni siquiera sospechaba que existieran. Aquel muchacho al que contemplaba atónito, porque estaba tranquilo y no asustado como yo, que daba confianza, que no sabía por qué estaba…

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UN MUNDO FELIZ

Recuerdo haber leído ese apasionante libro en la adolescencia.Y también recuerdo haber pensado en él muchas veces en los últimos años: terapias génicas, células madre, bebés medicamento, ovocitos, aborto...Y he vuelto a pensar en él al leer esta noticia,LD (M. Llamas) Algunas de las propuestas que lanzan los ecologistas y los políticos comprometidos con la tan ansiada "economía sostenible", simplemente aterran. La lucha contra el temido, al tiempo que hipotético, cambio climático se traduce en medidas políticas concretas que pasan por la drástica reducción de la población humana en el planeta. Así, un reciente estudio estadístico de la Universidad Estatal de Oregon (EEUU) propone abiertamente reducir al mínimo los niveles reproductivos de los humanos para limitar las emisiones de CO2 a la atmósfera.En el informe, de título Reproduction…

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UN MUCHACHO CABAL

¿Vas a hacer "futi"?, pregunta mi abuelo al verme ataviado con pantalones cortos, sudadera y zapatillas deportivas. Sí, contesto. ¿Con "el mantero"? Sí, vuelvo a contestar, con ese gesto serio, hosco y esas pocas palabras con las que, a menudo, despacho a la gente que realmente me importa. Es un muchacho cabal, dice él, un poco para sí y un poco para mi, para que lo oiga, para que lo sepa. Cabal, para el abuelo, significa que es un tipo sano, sin dobleces, que sabe por dónde se anda, que no te va a meter en un lío, que te puedes fiar de él, que no te dejará si puede evitarlo. Yo asiento, esta vez no contesto, dando a entender que ya lo sé, que a mi también…

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