Tribulaciones en la crisis del virus (día 53)

Decenas de miles de personas fallecidas. Y las que no se cuentan. Y las que no quieren que contemos.

Los muertos del sepulturero profanador y su compinche bolchevique.

Hoy consejo de ministros, ministras, ministres, ministrines, astronautas y otras rarezas, o sea, otro robo a mano armada. Cuando no son decretos que nos quitan la libertad, decretos que introducen medidas económicas y políticas chavistas claramente o más o menos veladas, son atracos directos, a cara descubierta.

Como el de hoy, millones de euros para los artistas de la ceja y todo tipo de alimañas que, desde un pedestal de superioridad moral, viven de robar a los que trabajan para ganarse la vida. Esos tipos despreciables que venden su dignidad para adular a los dictadorzuelos que nos pastorean, se llevan millones de euros arrancados a la fuerza a los obreros, a los comerciantes, a las cajeras del mercadona, a la señora que limpia las escaleras de sus edificios en el barrio de salamanca.

Y les devuelven, además de infumables películas, propaganda comunista en vena e insultos y desprecio explícito a los que les pagan. Sin inmutarse, sin avergonzarse, sin dignidad, pero con mucha caradura. Seres que se creen superiores, pero no son capaces de hacer una sola cinta que el público vea con ganas.

Y no paran ni siquiera ahora que tenemos a medio país en el paro.

Farsantes. Rameras vendidas al mejor postor.

Y luego están los políticos, negociando el voto al secuestro. Resumiré la situación diciendo que el consenso en el que nos encontramos, el sistema este que se parece tanto a una democracia como mi flequillo al de los Beatles, funciona a la perfección. La izquierda perpetra todo tipo de ilegalidades, de comportamientos mafiosos, de imposiciones por mi cara bonita, y cuando alguien amaga con oponerse, siguen con mentiras flagrantes, amenazas como las de los chulos de puta en los barrios y todo se encauza como por arte de magia.

Lo tienen fácil. Los separatistas se venden por un plato de lentejas que haga que vayan arañando más poder, más separación o se oponen a conveniencia cuando las cosas están controladas, arrimadas hace lo que le diga soros y los enemigos de españa y el pp es el tonto del patio que se deja apalizar y se conforma con migajas de poder. Nunca serán de los suyos, pero lo intentan lastimeramente.

Hay alguien más, pero son los outsiders del grupo. Los verdaderos antisistema, que aguantan aún en pie, veremos por cuánto. Una lucecita, de esas casi imperceptibles, pero que, cuando se apagan definitivamente, todo está definitivamente perdido.

En medio, sin importar a nadie, los ciudadanos, los supuestamente verdaderos soberanos. Ya sé que la mayoría están tan contentos que se pasan el día aplaudiendo y viendo la secta, pero esos me dan igual, allá ellos, siervos contentos de serlo. Los que me duelen son los ciudadanos libres, aunque sean pocos. Los derechos de esos, la vida, la libertad y la propiedad son los que se pierden. Sufren, se dan cuenta de lo que pasa (tomar la pastilla roja es jodido) y luchan como pueden contra el rodillo de esclavitud que se les viene encima, que ya tienen encima.

Los borregos se darán cuenta cuando ya no tengan qué comer. Tarde, haber pensado antes, gilipollas.

Y nos siguen muriendo.

Definición de imbécil de la RAE, que debería ser de obligada lectura antes de votar (aun sin que muchos la comprendan): Tonto o falto de inteligencia.

Definición de criminal, según la RAE, 4ª acepción: que ha cometido o procurado cometer un crimen.

Definición de secuestrar, según la RAE: retener indebidamente a una persona para exigir dinero por su rescate, o para otros fines.

Y deseamos, de corazón, la total y completa recuperación de cuantos aquí se citan.

P.d.: el (no) uso de las mayúsculas es, cómo no, deliberado.

El Brigada Acorazado Escrito por:

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