Tribulaciones en la crisis del virus (día 6)

17.147 casos y subiendo, según la página web del ministerio de sanidad, ya saben esa información oficialmente vergonzosa.

El confinamiento en casa de la mayoría prosigue su curso. Ya no hay colas en los supermercados, ya solamente quedan ciudades fantasma y cada vez más empresas cerradas. Las más, por decreto. Otras, forzadas por la caída brusca de la actividad y algunas, cada vez más, por las casi imposibles condiciones impuestas para seguir funcionando.

Ayer compareció el presi cum laude, junto con sánchez en el congreso y siguió con su asalto a las mentes de los incautos. De las intervenciones más vergonzosas que se le recuerdan, y miren que tiene auténticas perlas. El tío jeta dice, con toda la tranquilidad de alguien vil, que el modelo él quiere tiene que quedar fuera del debate político y que quien no piense esto, quedará fuera del debate político.

Estos son los socialistos en estado puro. Yo digo de lo que hay que hablar y de lo que no. Yo digo quién habla y quien no. Lo demás se aparta, apesta, es infecto (nunca mejor dicho).

Y una vez desarmado el rey, hoy ha hablado el líder revolucionario, vestido de enterrador, con su tono de mal maestrillo, para adormecer. Se va a hacer cargo de todos los pobres de la tierra (o de los parias, no le he escuchado bien).

En madrid, ayuso habla y escribe cartas al presi, como si supiera o quisiera leer. Pide material, mucho, que es muy posible que le haga falta, pero que no hay que olvidar que, hasta la declaración del estado de alarma, era suya y sólo suya la responsabilidad de tenerlo, de comprarlo, de traerlo.

Aguantamos en casa. Cada uno en la suya, dócilmente la mayoría. ¿Nadie se ha planteado cómo es posible que hayamos llegado a que nos suspendan un derecho fundamental, el del artículo 19, de un día para otro sin más? Ayer podíamos estar de fiesta, ir a manifas y hoy estamos recluidos en casa. Sin más. Con alguna excepción, pero recluidos.

Hacemos caso a los mismos que nos decían justo lo contrario, justo antes. Sin que hayan pedido perdón, ni siquiera reconocido un leve error, un pequeño mal cálculo. ¿Dejamos que siga conduciendo quien nos ha precipitado a un barranco, borracho de poder? ¿Y lo hacemos sin rechistar?

Estamos tan atontados por la invisible presencia del virus, que se nos olvida que los vascos callan y que lo que pasa en cataluña casi no existe. Se nos olvida que los que están en el gobierno tienen la mejor oportunidad jamás pensada para dar el golpe definitivo. Movimientos hacen día tras día. Cada vez más osados y cada vez más deprisa.

El día ha sido duro en el trabajo y estoy especialmente cansado.

Me retiro a rezar.

Hoy recordamos la definición de secuestar, según la RAE: Retener indebidamente a una persona para exigir dinero por su rescate, o para otros fines.

Y recordamos la definición de imbécil de la RAE, que debería ser de obligada lectura antes de votar: Tonto o falto de inteligencia.

P.d.: el (no) uso de las mayúsculas es, cómo no, deliberado.

El Brigada Acorazado Escrito por:

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